Trastornos alimentarios

Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si uno no ha cenado bien, Virginia Woolf .

Come para vivir pero no vivas para comer, Anónimo.

En nuestra sociedad individualista occidental del culto excesivo al dinero, al sexo y a la juventud, donde el canon de belleza está ligado a chicas pálidas, extremamente delgadas, rayando la anorexia y con mucho pecho, donde el éxito y la felicidad se conciben como íntimamente ligados a la apariencia física (al cuerpo diez), no es de extrañar que los trastornos alimentarios se hayan extendido como un virus en una epidemia.

“Aproximadamente 24 millones de personas en los Estados Unidos luchan contra un trastorno alimentario,» DoSomething. Además, «un 5% de la población adolescente femenina padece un trastorno de la conducta alimentaria y un 11% más está en riesgo de padecerla,» ACAB.

anorexia
En general, uno de los grandes problemas es la importancia excesiva de la belleza externa como el gran patrón, a veces, el único, en el que medir nuestro valor, éxito y autoestima. Suelen aparecer en la pubertad, en el estrés de la vida adulta (exámenes, oposiciones, entrevistas de trabajo, etc.), embarazo, divorcio, pérdida del puesto de trabajo, etc.

Además de los factores sociales previamente comentados (donde los medios de comunicación y la publicidad ejercen una influencia decisiva y muy negativa) existen factores genéticos, personales (baja autoestima, perfeccionismo) y familiares: padres y madres sobre-protectores, obesidad de algún miembro de la familia, clima familiar tenso y agresivo o ruptura familiar, falta de habilidades para la resolución pacífica de conflictos, rigidez, etc.

Existen diversas manifestaciones y trastornos, los más habituales son:

Dieta sana

En 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso y el 13% eran obesas. Entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial de la obesidad se ha casi triplicado, Obesidad y sobrepeso, Organización Mundial de la Salud.

Eres lo que comes, así que no seas rápido, barato, fácil o falso.

Lee nuestros libros gratuitos Me encantan las pizzas y Una pizza para cinco para una introducción a este importantísimo tema.

La relación entre la alimentación y nuestro rendimiento académico y profesional está bastante infravalorada. Sin embargo, cómo comemos es un factor absolutamente esencial en tu desempeño y efectividad personal y profesional. Por ejemplo, si piensas seguir trabajando o estudiando después de comer procura que tu almuerzo sea bastante ligero.

¿Cuál es la «receta»?

La salud de un toro

Érase una gallina que ponía un huevo de oro al dueño cada día. Aún con tanta ganancia, mal contento, quiso el rico avariento descubrir de una vez la mina de oro, y hallar en menos tiempo más tesoro. Matóla, abrióla el vientre de contado; pero, después de haberla registrado, ¿qué sucedió? Que, muerta la gallina, perdió su huevo de oro, y no halló la ansiada mina”, Félix María Serafín Sánchez de Samaniego, disponible la versión completa en www.poemasde.net o en es.wikisource.org.

The_Goose_That_Laid_the_Golden_EggsPor supuesto quien no conoce que esta fábula enseña que “la avaricia rompe el saco”. Sin embargo, su alcance es mucho mayor. Todos tenemos una serie de recursos (salud, relaciones personales, dinero, etc.) y buscamos producir y obtener una serie de ganancias: conseguir un determinado empleo, ascender profesionalmente, comprar una casa o un coche…

Quiero que mires a tu alrededor: ¿Cuántas veces has visto a algún compañero dejarse la piel y la salud en “el currelo” para ganarse a sus superiores y conseguir un ascenso o un aumento de sueldo (a veces, el típico trepa hace cualquier cosa, incluso a costa de otros empleados)? ¿Cuántos sacrifican su familia y amigos por su carrera académica o profesional? ¿Cuántas personas se hipotecan para toda la vida para conseguir la casa de sus sueños?

debt La moraleja de la fábula es clara: no mates la gallina de oro. No debemos dejarnos cegar por nuestros objetivos (carrera profesional, ascenso salarial, estatus, bienes materiales, etc.) y menospreciar nuestros recursos: salud, familia, amigos, recursos económicos, etc. Debemos cuidar la gallina de oro y “esperar” pacientemente a que “en su tiempo” produzcan.

En otras palabras, es importante apreciar la gallina. Debemos trabajar por nuestros activos: procurar mantener una vida sana, invertir en tiempo de calidad con nuestros amigos y familiares, no dilapidar nuestra economía doméstica en deudas que se escapan a nuestras posibilidades reales, etc.

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Por otra parte, ¿quieres cambiar el mundo? Empieza por ti mismo, asegurate de mejorar tu estilo de vida.

Considera que para ser más productivo y poder ayudar a los demás, lo primero que necesitas es la salud de un toro.

Pudieran parecer dos ideas divergentes, pero, en realidad, convergen en lo mismo: CAMBIAR nuestro “estilo de vida” agobiado, súper ocupado y sedentario, por otro más sano y equilibrado para ser más eficientes e incrementar nuestras opciones de tener éxito en la vida, para ayudar a los demás en nuestro entorno más cercano.

En conclusión, la salud es el recurso básico que nos va a permitir ser felices, disfrutar de la vida, alcanzar nuestro verdadero potencial y ayudar a los demás.